La situación de la aviación comercial en España recuerda mucho al juego de niños “un, dos, tres… pollito inglés” en el que uno contaba hasta tres de cara a la pared mientras los demás se le iban acercando y cuando se giraba tenía que descubrir quién se movía, sólo que en este caso el ave gallinácea en cuestión es de procedencia irlandesa.

No sé si después de tanto “que viene el lobo” a las compañías españolas les ha sorprendido y al final ya ha venido, o que (y ésta opinión es la que más se ajusta a la realidad) están tan pendientes de “llegar a fin de mes” que no tienen tiempo ni de defenderse del enemigo. La cuestión es que la compañía del, siempre controvertido Michael O’Leary (Ryanair) se nos ha metido hasta la cocina.
Aena ha publicado el número de pasajeros en agosto del presente año en los aeropuertos españoles y, por primera vez en la historia, una compañía extranjera gana a las demás españolas. Iberia, hasta ahora líder en el mercado, ha sido desbancada de éste ranking ocupando su puesto Ryanair con más 500.000 pasajeros más con respecto al año pasado. La compañía de bandera bajó su ocupación en casi 150.000 pasajeros. La buena noticia en este estudio es el ascenso imparable de Vueling que, tras su fusión son Clickair, duplica el volumen de pasajeros.
Y esque, no es de extrañar. No se escuha otra cosa por las frecuencias de ATC que “Ryanair tal Ryanair cual”. Y no es de buen gusto escuchar a tanto Ryanair a sabiendas de la cantidad de pilotos y personal aeronáutico español que se va a la calle mientras las compañías extranjeras de competencia leal muy dudosa vienen “a mesa puesta y alojamiento gratis”.
Nosotros los pilotos, no podemos más que hacer nuestro trabajo lo mejor posible para no perder clientela y que se la lleven los de fuera. Como mucho esbozar una leve sonrisa mientras vemos a un Ryanair en una maniobra de frustrada gastando combustible y produciendo ligeras pérdidas para su compañía. Son las grandes compañías y las administraciones públicas las que deben poner manos a la obra y desde aquí lanzamos, una vez más, un SOS para que se frene lo que puede ser la decadencia de la aviación puramente española.

Rss
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