Economía

Ryanair, el enemigo de la aviación comercial española.


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La crisis mundial que nos lleva acompañando más de un año no es ajena, como todos conocemos, a las compañías aéreas. En España han cerrado ya algunas y muchas otras van camino de hacerlo o se enfrentan a fuertes restructuraciones en su operación diaria para salir al paso, perjudicando a miles de trabajadores españoles que ven como su economía merma o simplemente desaparece.

Ajenos a todo esto las comunidades autónomas subvencionan vuelos a Ryanair sin saber, por lo menos eso quiero entender, el daño que hacen a numerosas familias de su comunidad y por tanto españolas. Y todo esto bajo el beneplácito del Ministerio de Fomento que, conocedor del asunto, no limita las subvenciones a compañías no españolas para salvar a sus ciudadanos en una situación tan crítica como la que estamos viviendo.

Pasajeros desembarcando bajo la lluvia

Pasajeros desembarcando bajo la lluvia

Otra cosa distinta es cómo trata esta compañía a sus empleados y cómo desprestigia la aviación en todos sus niveles. Mientras que a los pasajeros se les trata como a ganado obligándoles a embarcar casi corriendo, pues hacen escalas de 25 minutos y además los toma por tontos con publicidad no del todo cierta, pues los vuelos que se ofertan como gratis (o casi gratis) no lo son, hay que incluir seguros, precio por kilo de peso excedido (recuerden que en equipaje de mano sólo dejan 10 kg. con unas dimensiones de 55 x 40 x 20 cm y un bulto de mano por persona. Se permite únicamente una pieza de equipaje por pasajero (bebés excluidos). Los bolsos de mano, maletines, portátiles, bolsas de compra, cámaras, etc. deben introducirse en la única pieza de equipaje de cabina permitida. ). Es decir, si traes un bolso o un portátil más vale que lo metas dentro del bulto de mano permitido, porque si no te harán pagar un bulto extra. Por otra parte citan en su web: Nos reservamos el derecho a cancelar la reserva sin reembolso y a denegar el embarque si el pasajero llega a la puerta de embarque con más de una pieza de equipaje de cabina o si dicha pieza supera las dimensiones máximas permitidas. Con respecto al equipaje facturado cada pasajero puede facturar un máximo de 3 maletas con un peso total de 15 kg y deberá abonar por cada una de ellas la correspondiente tarifa por equipaje facturado. Si la tarifa de equipaje facturado se paga en el aeropuerto o a través del centro de llamadas de Ryanair, se aplicará la tarifa completa. No está permitido facturar conjuntamente el equipaje, aunque los pasajeros viajen juntos con la misma reserva. Los pasajeros que superen el peso permitido de facturación de 15 kg por persona deberán abonar el exceso aplicando la correspondiente tarifa por kilogramo (15€ por kilo!!!). Es decir que si te has pasado, como es habitual, 3 kilitos el billete te sube 45 euros más y si son 10, 150€ más.

Además venden destinos como París y te llevan a Lille o Londres y te llevan a Stansted o Luton. Una vez llegas allí te espera una hora  de transporte de media.

Pero a sus empleados no los tratan mejor, pues por ejemplo, los pilotos de Ryanair pagan de su bolsillo la habilitación de tipo (el curso) del avión y los simuladores para renovar los títulos cada año. Las auxiliares de vuelo se pagan también los cursos de formación. Tanto unos como otros los días de imaginaria no se les paga, tienen 11 pagas anuales (el mes de vacaciones le sale gratis a la compañía), si un avión se avería y tienen que dormir fuera de base es la propia tripulación la que paga su alojamiento en un hotel y, lo más grave, siempre van con el combustible justo, declarando emergencia por combustible si su vuelo se demora más de lo estimado.

Lo citado anteriormente influye directamente a las tripulaciones e indirectamente al pasaje. Lo que influye directamente a todos los españoles es la operación de Ryanair en bases fijas en España, cuyo personal está fijo y no se desplaza de España, no pagan las tasas de Seguridad Social en España. Viven los casi 365 días del año en España, sin dejar ni un euro en nuestras arcas, ahorrando casi un 40% de sus salarios permitiendo abaratar sus billetes. No es de recibo que se diga que sus empleados cotizan en Irlanda porque, al estar casi todo el año fuera de su país, pagan poco. Países como Francia y Reino Unido obligan a cumplir su normativa interna del sistema de la Seguridad Social y tributar sus correspondientes impuestos, ya que operan en sus países, como lo hacen las compañías nacionales.

El SEPLA ha denunciado ya en prensa (en el periódico Cinco Días)  acusando a la compañía irlandesa, así como a la inglesa Easyjet, de no cotizar a la Seguridad Social ni pagar el IRPF en España. Según Justo Real, jefe de la sección sindical del SEPLA de Iberia, Ryanair “mantiene una competencia desleal en España en un momento en que las aerolíneas españolas pasan por una de las peores crisis de su historia”.  Además afirma que Ryanair será una de las pocas empresas que se beneficiará de la exención de tasas de AENA en Madrid-Barajas mientras que las demás empresas españolas no tendrán más remedio que pagarlas, no pudiendo beneficiarse del plan anticrisis del Gobierno.

Michael O'leary Presidente de Ryanir.

Michael O'leary Presidente de Ryanir.

Este plan, aprobado en el Consejo de Ministros en julio, consistía en premiar con una exención del 100% de las tasas aeroportuarias de AENA a aquellas empresas capaces de superar el número de pasajeros que en 2008. Esta medida, que casa con las empresas low cost como Ryanair e Easyjet capaces de ser las únicas en crecer. Este es el plan de estas compañías, librarse de pagar tasas en España.

SEPLA también denuncia que Ryanir no permite afiliarse a sus trabajadores a ningún sindicato, contraviniendo la legislación laboral española. Recuerda que en Francia se obligó a Ryanair a hacer contratos laborales según la legislación francesa y aceptar la libre sindicación.

Indudablemente, el generar un entorno económico para el establecimiento de compañías extranjeras es esencial para el desarrollo económico, pero definir un marco excesivamente laxo y supeditado a los caprichos del mercado, es jugar con fuego.

El no siempre ventajoso comportamiento amable con el extranjero está siendo nuestro talón de Aquiles. Extraña como, mientras en otros países se les da prioridad a la hora de controlar sus aviones a los del país de bandera, en España se trata de forma más que sospechosa a compañías como Ryanair. Pero lo que clama al cielo es que los políticos de ciertas comunidades autónomas estén dispuestos a ayudar a empresas como Ryanair y no a empresas nacionales. Además el Ministerio de Fomento a través de AESA debería hacer más inspecciones en todos los aviones que operan en España (Ryanair, Iberia, Spanair, Air France, etc.).

Resumiendo, España y con ella el mundo de la aviación española, está en una situación muy crítica y está en manos de las instituciones y de los viajeros elegir a una compañía de bajo coste extranjera como compañía favorita mientras las demás compañías de bandera luchan día a día por subsistir, no dejemos que esto ocurra.

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