Aeromodelismo. Cuando cualquier mortal profano a la aviación escucha esta palabra, automáticamente piensa en un juguete. Pero hoy en día, aviones de una cierta envergadura propulsados con motores de pistón o eléctricos hacen casi realidad el sueño del hombre por elevarse en la atmósfera, aunque sea con los pies en el suelo.
Aun recuerdo cuando era un niño que me encandilaba en la orilla del río Turia de Valencia apoyado en la barandilla del cauce en compañía de mi padre, observando como aquellas pequeñas máquinas de apenas un metro de envergadura, evolucionaban manejadas por un cable de unos quince metros en vuelo circular alrededor de su piloto. El aeromodelismo controlado por radio era prohibitivo, económicamente hablando, por aquellos tiempos.
La evolución del aeromodelismo no iba a ser menos que cualquier otra disciplina deportiva. A día de hoy, no solo se pueden volar aviones con una envergadura de más de dos metros, sino que se pueden pilotar con la vista instalada en su interior y recorrer distancias superiores a los veinte kilómetros y volver al aeródromo de salida, compitiendo directamente con los aviones UAV (unmanned aerial vehicle) en posesión de muchos ejércitos.
Esto ha convertido al aeromodelismo en una disciplina tan avanzada que a sus hermanos mayores, la aviación real, no les tiene nada que envidiar.
Los UAV propiamente dichos, están continuamente controlados por las autoridades aeronáuticas de cada país, por lo que el riesgo de colisión entre aeronaves es mínimo. El vuelo de estas aeronaves se trata con el mismo rigor que un avión real.
Sin embargo, los aviones de aeromodelismo de los diversos clubes que se encuentran esparcidos por el territorio, realizan los vuelos sin el debido control, reduciendo el margen de seguridad del que la aviación real viene presumiendo desde sus inicios. Estos vuelos penetran en zonas restringidas en el espacio aéreo sin el conocimiento del piloto, ya que no ha recibido la instrucción adecuada para evitar estas incursiones. Estos hechos ponen en peligro a la seguridad aérea.
El auge del FPV (First Person View) o vuelo en primera vista, llamado también vuelo en primera persona, ha hecho que los usuarios de esta disciplina dentro del aeromodelismo, emulando a los UAV profesionales, sean capaces de alejarse del campo de vuelo a más de veinte kilómetros y ascender a más de dos mil metros. Sin control alguno.
http://www.vimeo.com/2324995 http://www.vimeo.com/991743Pero, ¿cómo controlar esos vuelos para que el aeromodelismo FPV siga siendo igual de atractivo para sus usuarios?
La tecnología ha avanzado tanto, que en los aviones de aeromodelismo FPV se instalan dispositivos GPS de reducido tamaño que pueden guiar al piloto por donde éste desee. Sin embargo, los pilotos utilizan este efectivo sistema de navegación para hacer constancia de los largos vuelos realizados, sin tener en cuenta las zonas restringidas a la navegación aérea.
Las distintas federaciones FENDA de cada comunidad autónoma deberían de obligar a los clubes el impartir clases de vuelo FPV en cuanto a navegación se refiere. Con una simple carta VFR y el GPS de a bordo ya es suficiente. Solo hay que conocer la manera de obtener las coordenadas en una carta para saber cuales son los límites de las zonas restringidas, además de términos tan necesarios como rumbo, ruta y deriva, entre otros.
Sería un logro para la sociedad que los aviones de aeromodelismo FPV, los UAV y la aviación real convivieran en armonía sin necesidad de reglamentar más de lo que actualmente existe. El tiempo y la cordura de los hombres nos dará la respuesta.

Rss
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