Hay un dicho popular que dice que “la Naturaleza es sabia” , esto se cumple con creces en el tema que nos ocupa. ¿Quién no ha observado alguna vez un grupo de pájaros volando juntos siguiendo todos “al jefe”?. Pues este hecho debió de ser el que inspiró a alguno de los pioneros de la aviación militar y que le hizo pensar “si la en la Naturaleza se vuela en formación, será por algo”.
Desde las primeras misiones de la aviación militar, se consideró interesante y necesaria esta técnica de vuelo para varios fines:
- La inexperiencia de los pilotos, debido a la “juventud” de la propia aviación, y a las pocas horas de vuelo de los pioneros, hacían necesario que el piloto con más experiencia, guiase al resto hacia la zona de operaciones. ¡Qué distinto es el terreno desde el aire!. Pocos tenían la experiencia necesaria para el vuelo visual. Volar “a mano” y orientarse no es fácil. Por eso se consideró más adecuado que uno se orientase y el resto le siguiera.
- La vigilancia mutua en una misión es un factor básico de supervivencia. Muchas de las amplias victorias de los grandes ases en las dos grandes contiendas, no fueron más que “patos cazados sin sospechar lo que se les avecinaba”. Una adecuada disposición en formación puede ayudar a evitar enemigos inadvertidos.
- En los modernos teatros de operaciones, el empleo de formaciones sobre un mismo objetivo se beneficia de la vigilancia mutua, de la necesidad de emplear menos recursos de protección del grupo y de la disminución de la capacidad de respuesta del adversario al saturar en poco tiempo sus recursos de detección.
- Otra aplicación interesante, consiste en las recuperaciones a la Base de Operaciones en formación, evitando así la saturación de los recursos de control aéreo ATC.
- Pero no todos los empleos de esta técnica tienen por que ser “beligerantes”. Hay una forma de emplearla que a los que hemos tenido la suerte de ejercitarla supone una experiencia de vuelo inenarrable y para los que disfrutan desde tierra al observarla supone una exhibición de control, disciplina y emoción en estado puro. Me refiero como no a los vuelos acrobáticos en formación. Tiene esta técnica su máxima expresión en las Patrullas Acrobáticas, como nuestra Patrulla Águila, una de las mejores del mundo y muestra excepcional de vuelo en formación, teniendo en cuenta los escasos y anticuados medios de que disponen y las pocas horas de entrenamiento, en comparación con otras Patrullas “profesionales”, dedicadas “full time” a ello.
Sería una autentica gozada, poder institucionalizar el vuelo en formación, como vuelo de ocio, pues es una inyección de adrenalina y de satisfacción, siempre que se realice, como no, de una forma organizada y recibiendo una instrucción profesional y específica al respecto.
Y por si os pica el gusanillo, recordad el lema de la Patrulla Águila: “Juncti sed non uncti”.

Rss
Twitter