Me gustaría comenzar este pequeño artículo advirtiendo que no soy piloto, que mis conocimientos aeronáuticos escasean y son la consecuencia de la polilla de internet (ratón hace tiempo que dejé de serlo más que nada porque la biblioteca me queda algo lejos) en la que me convierte mi costumbre de intentar comprender los problemas y/o placeres que suceden en la vida de quienes me rodean como aquellos que les proporcionan sus profesiones. Será por aquello de “cálzate los mocasines del de enfrente y comprenderás como se siente”.
Sirva lo anteriormente expuesto como disculpa por todas las inexactitudes o equivocaciones que pueda cometer en esta breve reflexión.
Por todos es conocido el origen de las famosas “cajas negras”. Cajas en las que encontramos dos dispositivos: el FDR (Flight Data Recorder) que se encarga de registrar los parámetros y datos de vuelo de un avión; y el CVR (Cabin Voice Recorder) que es el dispositivo que graba los diálogos entre los pilotos, las conversaciones de radio y el ambiente de cabina.
No hace falta explicar la importancia de estos dispositivos dada la información que arrojan en una investigación en caso de accidente.
Sería maravilloso que cuando entramos en un quirófano para que nos coloquen una válvula en nuestro cansado corazón lleváramos insertado en nuestro organismo un FDR y colocado en la sala de operaciones un CVR. Los médicos forenses agradecerían muchísimo la información facilitada por estos dos dispositivos, pero me temo que el colectivo médico se negaría a ser grabado en el desarrollo de su profesión por temor a demandas posteriores por un lado y apelando a su intimidad por el otro.
En el mundo aeronáutico las tripulaciones consienten que se les grabe y lo hacen en aras de la “seguridad” única y exclusivamente. Se supone que los datos recogidos serán utilizados para la investigación de un accidente con el fin de corregir errores que eviten que dicho accidente se repita en un futuro. Es más, si nos molestamos en leer la LEY 21/2003, de 7 de julio, de Seguridad Aérea, encontraremos que en su artículo 16 dedicado al “carácter reservado de la información” dice:
“1. Los datos, registros, grabaciones, declaraciones, comunicaciones e informes obtenidos por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, así como por los integrantes de los equipos de investigación, en el desempeño de sus funciones tienen carácter reservado y sólo pueden ser utilizados para los fines propios de la investigación técnica.
2. La información a la que se refiere el apartado anterior no puede ser comunicada o cedida a terceros, salvo en los casos siguientes:
a) Cuando sea requerida por los órganos judiciales o del Ministerio Fiscal para la investigación y persecución de delitos.
b) Cuando lo soliciten las Comisiones Parlamentarias de Investigación a que se refiere el artículo 76 de la Constitución.
c) En las actuaciones de colaboración desarrolladas por la Comisión con otros organismos de investigación técnica de accidentes e incidentes de aviación civil, de acuerdo con lo establecido en las normas internacionales, comunitarias y nacionales sobre esta materia.
d) En los supuestos en que el Pleno de la Comisión considere que la comunicación de datos a la Autoridad aeronáutica o a las personas y organizaciones aeronáuticas afectadas sea más eficaz para prevenir un accidente o incidente grave.”
Pero esto no se cumple. Es frecuente ver como los medios de comunicación compran y publican las conversaciones mantenidas en cabina previas a un accidente sin el más mínimo pudor, faltando al respeto a las víctimas y vulnerando el derecho a la privacidad de cualquier trabajador, en este caso los pilotos. Con el añadido de que para el común de los mortales lo que oímos en la radio ó televisión no nos esclarece nada y sí aumenta la tensión y el nerviosismo que en nada beneficia al difícil transcurrir que tras un accidente ha de acontecer.
Que yo sepa, y he buscado no se vaya nadie a pensar, nunca ha habido una condena suficientemente dura contra ningún medio de comunicación que haya publicado conversaciones previas a un accidente. Como consecuencia de esto el colectivo de pilotos se siente absolutamente desamparado, juzgado por toda la sociedad sin que ésta comprenda que los primeros en necesitar saber qué ha sucedido son ellos.
La rabia en estas situaciones lleva a muchos de ellos a replantearse si deben dejarse grabar o no con lo que esto supondría de atraso para la seguridad aérea.
Aquí queda antes de irme de vacaciones esta pequeña reflexión.
Felices Dumbos y hasta la vuelta!


Rss
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Intresante polemica.
Dadas las frecuentes filtraciones, yo estoy EN CONTRA de que se graben en el CVR las conversaciones. Lo siento, si las autoridades no son competentes para preservar la “intimidad” en la operación, pues que no se tenga acceso a ella.
Creo que siguiendo con tu gran ejemplo, hay MAS negligencias médicas que causen muertes, y no se graban en “CVRs” que muertes por accidente de avión, por lo que NO SE ENTIENDE por que a ellos no y a nosotros si.
El FDR, es ya otra cosa.
Otro ejemplo del abuso al que nuestro colectivo está sometido: Todos (o casi) tenemos una licencia en la que se nos reconoce competencia en lenguaje ingles. Bueno, pues ahora las autoridades se inventan un examen de competencia lingüística…a ver si tienen …para exigirle eso a otros colectivos, pero como dice un gran amigo mio…somos ricos herederos y por tanto tragamos con lo que sea…
Felices vuelos
La verdad que es un cachondeo las filtraciones de los CVR y luego seguro que no se investiga quien lo ha filtrado ni pasa nada.
Munonakill lo que dices de la competencia linguística eso ya.. ni te cuento, haces el JAR 1200, examen que se supone que te acredita en el nivel de inglés como radiofonista, peeero no, ya no, ni se convalida ni nada, a hacer ahora el OACI y a pagar, perooo dónde? bueno mejor no lo pienso porque… tiene narices…
Un saludoo
Estoy de acuerdo. También hay que tener en cuenta que la cadena qué saca esto se juega mucho. Yo por ejemplo me negué a verlo. Y conozco mucha gente qué tampoco quiso verlo. Todo esto crea antipatía.
En el fondo de todo esto también tendrían que hablar las autoridades tanto de aviación como las gubernamentales.
Estoy de acuerdo que se graben las conversaciones de cabina como una fuente inestimable de información en caso de accidentes o de incidentes. Evidentemente, como todos, estoy en contra del mal uso (llámese filtración) que se pueda hacer de estos datos. Es sabido que los informes sobre accidentes deben leerse (y releerse varias veces) dentro de su contexto, cosa que no hace un medio de comunicación que busca el sensacionalimo sacando partes del informe de su contexto y provocando dudas, conspiracionismo, etc. Hay que pensar que si yo como persona física doy una información falsa, alguién se querellará y probablemente me condenen pero si fuera periodista no pasaría lo mismo porque se considera que la pensa no actua de ‘mala fe’ y solo informa con los datos de los que dispone en el momento. Además la prensa puede publicar cualquier cosa aunque sea obtenida por medios indebidos si no ha sido la propia empresa periodística la que lo ha hecho. O sea que por mucho que pataleemos, esto es así. Saludos.
Tienes razón Alienstrikes, lo que habría que penar duramente es el mal uso de una gran herramienta, que puede servir para que no haya mas accidentes por el mismo motivo.
Felices vuelos sin los innombrables. (FVSLI)