Estudios recientes constatan una realidad de la
que podíamos sospechar que tendría consecuencias adversas para la salud y ahora se confirman las peores previsiones. En concreto, volar el las proximidades de una tormenta con aparato eléctrico, es equivalente a 400 radiografías del pecho o a volar 7500 h a gran altitud.
Las mediciones realizadas a tan solo 300 m de un rayo, indican una lectura de 10 rem por milisegundo. Pero ¡atención!, 10 rem es la radiación máxima segura para una persona ¡en un año!
Investigadores de la Universidad de Florida Tech han trabajado en este proyecto junto a científicos de la Universidad de California-Sta Cruz y van a recomendar instalar a bordo de los aviones comerciales detectores de radiación de tormentas para poder hacer una estadística fiable sobre la cantidad de radiación soportada por estos vuelos.
Una nueva amenaza se cierne sobre la aviación comercial, estaremos atentos.

Rss
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