Último vuelo del día y todo apunta a un aterrizaje perfecto. El día está CAVOK (Ceiling And Visibility O.K.), viento en calma, ningún tráfico que distraiga la atención del piloto, ninguna preocupación laboral ni sentimental ni física que afecte a la salud del experto piloto. La apacible aproximación a la pista asignada es preciosa. Preciosa excepto en una cosa: de repente se rompe el “silencio radio” y un ocupante de la cabina de mando pregunta por el siguiente vuelo al aeropuerto de la ciudad donde habita.
El controlador, sorprendido por esta clase de averiguaciones, responde con su habitual voz pausada que el avión del vuelo solicitado está a cuatro minutos de la salida programada, “según pantalla”. El amigo tripulante responde decepcionado y animado a la vez, creyendo que su experiencia en la aeronave que comanda se va a convertir en el “Halcón Milenario” del Sr. Solo y que en dos nanosegundos estará en el aparcamiento.
Craso error. El afán por coger ese avión hacia su casa no le deja ver ni oir los avisos ni las señales de su avión, ni siquiera los de los otros tripulantes u ocupantes que le acompañan. Se libran cuando la aeronave les avisa de que el tren de aterrizaje está replegado. Se libran del fuerte impacto contra la pista haciendo una toma dura, no demasiado dura, pero más dura de lo normal. Se libran de no rebentar los neumáticos ni de salirse de la pista por querer abandonarla por la salida más próxima al aparcamiento. Pero no se libran de chocar contra un obstáculo cercano a la pista por no seguir la línea de guiado amarilla, descrito en el NOTAM del aeropuerto (NOtice To AirMen) que nuestro amigo no estudió por querer despegar cuanto antes.
En inglés, casa, o mejor hogar, se dice ”home”.
Cuidado con la “HOMITIS”.
Felices vuelos a tod@s.

Rss
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